Una “nueva” ciudad global

La Ciudad de México es una ciudad global. El mundo actual así lo reconoce y se lo manifiesta en varios sentidos, como: catalogarla en 2016 como primer destino turístico del mundo por el New York Times o como la capital mundial del diseño y un ícono de la cultura popular; ser la entidad sede de grandes capitales internacionales que más aportan anualmente al PIB nacional; o consolidarla como uno de los laboratorios de conocimiento e innovación más importantes de la región.

*Artículo publicado por Braulio Díaz en Iniciativa Ciudadana para la Promoción de la Cultura del Diálogo A.C.

El primer gobierno democráticamente electo en esta ciudad puso en marcha una oficina de asuntos internacionales como parte de la estructura de gobierno y la dotó de un perfil político importante al insertarla en la Jefatura de Gobierno, con una agenda muy amplia de actividades, pero sin las facultades necesarias para coordinar las relaciones internacionales que realiza de manera casi inherente todo el gobierno.​

A lo largo de cuatro administraciones, las relaciones internacionales de la ciudad han mostrado su importancia y ganado terreno incluso en el discurso político. Es cada vez más relevante que la ciudad esté representada por perfiles de primer orden en los espacios de discusión de los temas de interés, como son: el cambio climático, la movilidad urbana, la gestión de riesgos y desastres, la salud, entre otros.

Actualmente, con una Coordinación General de Asuntos Internacionales (CGAI) muy fortalecida, la ciudad participa en las principales redes internacionales; promueve el cuidado y atención de los “chilangos” en el exterior mediante sus casas de representación en Chicago y Los Ángeles; encabeza la alianza AL-LAs que agrupa a ciudades de América Latina y Europa que trabajan para profesionalizar sus relaciones internacionales e incidir en las grandes agendas globales; atiende delegaciones internacionales; y gestiona proyectos de cooperación con ciudades aliadas, entre un gran abanico de actividades.

​La internacionalización cobra especial relevancia para la administración pública local al incorporarse como uno de los ejes transversales del Programa General de Gobierno 2013-2018. Sin embargo, es tiempo de preguntarse si la acción internacional, debe o no ser una política pública.

La acción internacional: ¿una política pública?

Desde 2014, esta discusión se ha llevado a cabo de forma rigurosa por medio de un proceso de diálogo multiactor promovido por el Laboratorio para la Ciudad y la CGAI a través de AL-LAs. En este se ha involucrado a más de un centenar de representantes de organizaciones civiles y culturales, líderes de opinión, académicos, representantes de las áreas de gobierno, empresarios y emprendedores, que ha tenido como resultado un conjunto de recomendaciones sistematizadas en una publicación denominada “La CDMX en el mundo: hacia una política pública de acción internacional”. En ella se detallan una serie de temáticas y regiones prioritarias, así como acciones a implementar para orientar una directriz general de política internacional local entre las que destaca la necesidad de revisar el marco legal para su ejercicio.

A la luz de la reforma política que trae consigo la discusión y aprobación de lo que está por convertirse en la primera Constitución de la CDMX, se ha logrado incluir una propuesta que, por primera vez, otorga facultades al gobierno de la ciudad para tener relaciones internacionales en el marco de sus atribuciones. El artículo 25: Ciudad Global aprobado por la Asamblea Constituyente hace apenas unos días, reafirma la vocación pacifista, solidaria, hospitalaria y de asilo que es la CDMX. Promueve su presencia en el mundo y su inserción en el sistema global y de redes de ciudades de manera estratégica y orientada a los principios descritos. Destaca la importancia de garantizar los derechos humanos de las personas migrantes instrumentando políticas de acogida y protección, así como mecanismos para reconocer a víctimas de desplazamientos forzados.​

Para esto, el gobierno de la ciudad deberá establecer un órgano coordinador de los asuntos internacionales con la participación de actores públicos, privados, organizaciones de la sociedad civil y ciudadanía que mantengan vínculos con el exterior; así como informar de manera semestral al Congreso local y a la ciudadanía sobre los acuerdos y acciones realizados en este plano.

Todo esto abre la puerta a un reconocimiento de la vocación internacional de la ciudad con la necesidad de operar de manera articulada, legitima, coherente y con una visión largo plazo. Además, con el reto de probar que la internacionalización trae beneficios verdaderos a la ciudadanía que sirve.​

El escenario está puesto para detonar el potencial de las relaciones internacionales en un mundo de cambios globales complejos y, en ocasiones, inexplicables. Es tiempo de creer la importancia de nuestra ciudad en el mundo. La aprobación del artículo Ciudad Global marca un precedente no sólo político, legal o institucional, sino social en la medida en que tanto la sociedad como el gobierno –implicados en su operación- lo puedan aprovechar.

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